octubre 31, 2008

Simón y el Escorpión Mujer...

"Sé que dices la verdad, la conozco, te conozco... y no te creo"
No te creo, Siempre es hoy - Cerati




- La amaste, entonces
- Demasiado
- ¿Y ella? ¿También te amó?
- ¿Quieres una respuesta a eso?
- ¿Puedes darme una?
- Una respuesta... sí, ella también me amó
- ¿Entonces porqué están hoy así? ¿Porqué te ha dejado de nuevo?
- Te contaré una historia...
- ¿Como respuesta?
- Sólo escucha: Había una vez una ranita muy buena gente
- ¿Tú eres la rana del relato?
- No seas impaciente y déjame contarlo...
- Está bien... pero ¿eres la rana?
- Sí Adrianne... soy la rana, pero escucha esta historia:
Una rana que vivía a orillas de un río... cierto día se encontró a un escorpión en apuros que necesitaba cruzar el río... el escorpión le suplicaba que lo pasara sobre su espalda al otro lado del río. La rana le dijo: "Yo puedo pasarte, pero tengo un veneno sobre mi espalda que puede hacerte daño y no quiero, puedo prometerte que intentaré con todas mis fuerzas no lastimarte, pero además tu tienes un arma en tu cola, sin pensarlo me inyectarás un veneno letal y moriré"
El escorpión le juró a la rana que eso no ocurriría, que tuviera por seguro que no la picaría, pues de hacerlo, la rana se hundiría en el agua, y él, que no sabía nadar, perecería ahogado. Al final la rana se encontró convencida por el escorpión... lo subió sobre su espalda y empezó a nadar hacia la otra orilla, al principio con cierto recelo y lista para defenderse, pero poco a poco le fue perdiendo el miedo y empezó a nadar confiada, cuando llegaron a la mitad del río, la rana sorteó un remolino... de repente en ese momento, el escorpión la picó... La rana sintió el dolor agudo del aguijón y los efectos del veneno empezaron a hacerse evidentes... mientras moría, en medio de su agonía, la rana le pregunta "Escorpión ¿porqué? ¿porqué lo has hecho? Si yo confiaba en ti, yo estaba cruzándote felíz el río... ¿Porqué me haces esto? ahora nos ahogaremos los dos". Y el escorpión respondió "Lo siento, rana, no pude evitarlo... es mi naturaleza"

octubre 14, 2008

Respirar humo


Para que no llores ni ruegues
ni calles ni te espantes,
Para que no mires los zapatos
Ni el pasado, ni sientas la cosa aquella
Que crees sentir...
Y pronuncies vehemente, lento, despacio
La hueca palabra que sabes que dirás
Cuando nos cruzemos por la calle y sonriamos
Como si nada pasara, como si no se viera
Y fuera desapercibido por aquí
Para eso y para que nadie diga en tu boca
Ni dentro de tu boca
Hasta ladrarte en pleno pulmón la palabra
<<¿Soñaste?>>
Fue que dispuse mi antología de huesos
En los pantalones y me fui caminando
Por la noche serena
A encontrarme con la sombra
De botas viejas y gastadas.

Y la vi, te lo juro que la vi,
Larga y famélica la vi...
Hambrienta de aventura, triste,
Secreta y sonriendo.

Después de besarle la mejilla- con mi quiero y no malverses-
La invité, aferrandole una costilla
A sentarse encima de mis piernas
junto a la última mesa del primer café que encontramos
Para que con el cuidado de las flores en el talle
Y con detalle, pues narrara, como era, como fue,
Para que contara sobre los colores de valles hospitalarios
Y malos pasos, de los cuerpos que respiran demasiado
Y reposan de esas cosas reventadas en la importancia
Irresistible del sabor de otros cafés desconocidos

¿Para qué traer un último cigarrillo?
¿Para qué?

Para respirar humo,
Para que tus manos pierdan mi boca...
Y no acuda nada de lo que frustra.

Para no sentir cierto perfume, ni la jornada
Para respirar humo, voy a respirar humo
Para venir con otros a perder de cáncer
Para ser silencio
Para darme por persuadida...

Así decía... así lo dijo
Así, así fue nuestra entrevista
Y dibujaba
Que la noche es noche
Y nada o algo te diferencia de otra
¿Para qué la luna, el olor de las hojas?
¿Para qué una estrella suicida?
Para nada
Nada te diferencia de otra.

Esta es mi pena, mi tormento
El silencio absoluto
El fin de los ecos
El tiempo sin recuerdos
Yo soy así, he creído en cosas que no existen
Tú lo has dicho...
El estar menos sola no está incorrecto.

octubre 07, 2008

Entender mi propio vacío, el tiempo que huye irreparable, la nada que contengo y soy...

octubre 05, 2008

octubre 04, 2008

La niña-roca


Está consumado - dice la madre -
mi hija se ha vuelto una roca,
encerrada en su cuarto
juega a hacer titilar las estrellas
que suspiran dolorosas como los ojos de una quinceañera.

Mi hija se ha vuelto roca,
sus labios se juntaron, enmudeció,
y cuando apoyo mi oído sobre su pecho
no logro escuchar sus latidos.

Está consumado - dice la madre -
han asesinado a mi hija
han esculpido su triste réplica profana
y la han lanzado al lecho, inmóvil,
para que ocupara su lugar,
para que intentara consolarme.

[Un vapor extraño repleta el cuarto donde llora la madre
contemplando la escultura de su querida niña,
las sombras reptan por los muros como curiosas salamandras
algunas doblan sus cuellos para asomar sus torcidas cabezas]

La madre toma el trozo inerte y lo guarda, con lágrimas, dentro del armario.
La puerta del cuarto se cierra, las suaves manos de la madre dan vuelta la llave.
Ni una lágrima más, solo silencio y hemorragia interna.

octubre 02, 2008

De muertos que caminan...


Las moscas han enloquecido con mi hedor. Hiedo a sal, el sol ha alumbrado durante varias horas mi desecho, Mi cuerpo, aquí derrumbado, es semejante a una flor podrida de la mas extraña belleza.
Veamos, la descomposición acelerada me corrompe, ya he comenzado a hincharme, me siento algo deformada.
¿Los muertos pueden sentir náusea?
Vomitaría de ser así, algo me lo impide; tengo restos secos de una previa regurgitación, estos restos se han ido acumulando en mi garganta y han ido formando una pared fétida de jugos

Las moscas otra vez, están furiosas con mi hedor, es que llevo una importante fracción de tiempo tirada aquí.
Pienso -¿pienso?- que lo mejor sería dejar de esperar a que alguien, por caridad, de cuenta de mi muerte y que entonces el rito funerario suceda a la negra noticia...
Que se lleve a cabo la gris ceremonia con todo el fastidio y el peso del aburrimiento y tormento encadenado a los tobillos.

Es aburrido un entierro, lo es mas para los muertos.
Lo mejor será - que rigor, que asco- levantarse de estas húmedas lozas e intentar escapar de la vista de los vivos por cualquier penoso medio, yo y todos mis restos, pero estoy tan cansada que lo último que deseo en este momento es emprender una carrera sin sentido.

Pasa un tiempo corto, unas horas más (para un muerto tres horas son nada).
Bien, lo intentaré de todas maneras, al menos así podré asegurarme de que en realidad he muerto.

¡Dios mío, la gente no puede andar lidiando así como así por las calles con cualquier muerta que se les cruce!

Pienso esto y luego estiro un brazo y todos los huesos, desde la punta de mis dedos hasta las caderas, crujen con una pena impotente -siento el rostro inflamado y me pregunto cuantos días llevo tirada acá-. La gente se va acostumbrando a la muerte, se comienza siempre con el hedor... apestas y entonces se resignan a la idea de tu sepultura, de otra manera cuesta asimilar el fin de la milla, el fin de la pendiente.

Hago lo mismo con el otro brazo, el mismo crujido me hace gemir con una voz gutural que, más que gemido, asemeja un mugido mortuorio de res condenada.
Tengo ambos brazos flectados rigurosamente a la altura de mi pecho y al comenzar a estirarlos puedo al fin, costosamente por supuesto, despegar el rostro del fangoso charco de vomito y sangre.
Siento los ojos secos y mi tabique esta roto.

Alguien se acerca. Es una mujer, no muy vieja (por suerte, no se asustará tanto al verme), cruza la calle y se detiene a observar mis dramáticos esfuerzos.

"Buenos días”-me dice- y espera pacientemente, supongo, que le devuelva el saludo.
Intento articular, mi cabeza serpentea y se despereza del polvo.
Mientras tanto sus ojos se abren, se despeja la frente cubierta de algunos cabellos pegados por el sudor del día y luego de darme algunos ánimos y palmaditas en la espalda me sonríe, ensayo devolverle la sonrisa, empresa que arranco con dificultad y que me es imposible completar; mis labios inflamados y violáceos se parten y escupen un líquido espeso.

Mi cara y todos sus huesos crujen, mi lengua se encuentra petrificada, cruzada por la rocosa corrupción de la muerte. Ella se inclina un poco hacía mi, y con sus manos sobrepuestas sobre sus rodillas espera el saludo. Entonces mi lengua cede finalmente y con ella aquel murallón de vómito fibroso entubado en mi garganta se desprende y una tromba de viscosidades amorfas aflora y se derrama a sus pies desparramándose aún más allá de ellos.

El alivio es inmediato, aunque sé, es pasajero; algo ha estado vaciándose dentro de mi vientre, alguna filtración en mi interior me ha abultado la panza. Observo la transfiguración de mi saludo: Una masa deforme en la que flotan los últimos manjares de mi vida, comidos y bebidos - ahora lo se bien, he muerto-. Mucha sangre amoratada, mucha bilis, agua, restos de algún órgano que ha terminado de descomponerse y… mi lengua.

La mujer no se mueve, la voz y el grito se encogen; tiembla y se observa los pies espantada, me obliga a pensar que eran unos zapatos preciosos y que aún con una severa cuota de misantropía me hubiese apenado mucho estropearlos de tal manera. No puedo pedir perdón, carezco de la movilidad necesaria ¡carezco de lengua! Ella se irá, acabo de estropear su caridad y sus zapatos, odiará por mi culpa a los otros muertos que andan por ahí.

Un coche se detiene en la esquina y ella corre hacia el, que espera con la puerta del copiloto abierta. Corre -si, es mejor así- corre a medias, resbalando de vez en cuando, con la porquería de mis entrañas pegada a la planta de sus zapatos, sin despedirse. Me tumbé otra vez, que vergonzosa es esta condición.

¿Y ahora que? - me pregunto- un bus asoma en la otra esquina y se pierde en dirección hacia donde marchó el coche.

El bus...

No puedo continuar descomponiéndome de esta manera sobre las delicadas lozas de este jardín desconocido ¿Que pensaran sus dueños cuando me encuentren? ¿Como vine a dar aquí? Olvidémoslo, lo que importa en este momento es volver a mis intentos de enderezarme, gatear hasta la parada y aguardar.

Intentaré ser rápida - al menos todo lo que la rigidez me permita- marcharé cabizbaja para no ser fuente de espanto para alguna otra persona más. Al palpar mis bolsillos suenan algunas monedas, pienso que bien podría soportar el tedio de auto sepultarme... Bien, veamos, aquí viene el recorrido al cementerio de M...., el camino no es tan largo y el atardecer me parece ideal.

Me extraña conservar todavía el olfato, nunca en vida me preocupé de oler las flores...

septiembre 24, 2008

Espinosa suavidad

"Hay un olor a lluvia en mis entrañas, casi todo lo que tengo lo destruyo... y son más gotas de un dulce rencor que me echo en cara."
Fernando Sarría, Mirar el Infinito.

El cardo va creciendo sobre la tierra, que se añeja,

Va llenándose de manchas y arrugas,
De penas y de cementerios
Que un día se vieron florecidos rebosando de toda vida…

Hoy es la noche
Los recuerdos duermen en el ombligo de la flor,
Entre las espinas y unas sábanas violetas,
Se guardan para despertar y clavarnos los ojos
Cuando los llamemos por su nombre.

Cardo que también envejece
Y maldice el viento con sus plumas mientras le van despojando de vida
Para regarla en otra tierra.

Quiero cubrirme desnuda con sus espinas,
Yo también soy como él:
Tiesa, espigada y soberbia entre las hierbas doradas
Volviéndome de piedra al marchitarme,
Decaída en la tierra del sol de verano,
Reverdecida en las nieblas áridas de invierno.

Hoy es la tarde y solo florecen recuerdos aéreos
Regando los cementerios dentro del cadáver ruinoso de la tierra.

Somos las flores del testamento de estos días dolorosos,
Blindando de persistencia nuestras entrañas.

septiembre 20, 2008

De amor...



Ella iba escapando de dos hombres
que hablaban como uno
ligados a su espalda por gruesos eslabones...
Cada vez que volteaba su rostro para ver,
llorando duplicaba sus fuerzas
para perderse en el espesor de un desierto
oculto en el pliegue de una esquina.
Cada vez que volteaba su rostro para ver
los dos hombres juntaban sus manos, sus pies, sus bocas
sus estómagos y sus ojos nariz y oídos para parecer uno sólo
...

Soltando otro trozo de piel renovaba sus fuerzas
para desnudar su carne de las prendas de la memoria
y desnuda zambullirse en el ombligo de un río
escribiendo tres epitafios en la roca.
...

Los dos hombres la abrazaron
antes de que las cadenas vomitaran sus anillos en el aire
y perdieron los sentidos arrastrados como uno sólo
hacia los rizos acuáticos.

Cada vez que ella volteaba para ver,
una lápida negra vociferaba al recuerdo
que pronto emergería sin manantiales de llanto
con dos huecos vacíos como cuencas en su espalda.

septiembre 17, 2008

Cancrum Kravih.


Tengo un tumor en mi glándula lacrimal. Soy dacnómano, mi cuerpo esta lleno de las marcas de mis dientes, profeso una profunda y morbosa afición a la mordedura. No tengo la rosa, tengo el puñal; no tengo la oda, tengo la marca, la palabra mal articulada y el labialismo; no canto al amor, confieso mi instinto; mi lengua es bífida por un desgarro y mi voz es un canto reptante como una risa retenida detrás de la palma de una mano.

Mi nombre es Cancrum Kravih y soy el gran reptoide, heredé la mandíbula de los grandes saurios y pocas palabras rígidas como las de cualquier reptil. Los cocodrilos se hunden en las fosas de fango cuando intento acariciarlos; mi soledad es terrible.

Ahora ¿Dioses? ¡Cubran los espejos del templo con la negra hiedra de la peste! La camada reclama la carne blanca de los dioses. Sarcófilos y caníbales, nos repugna el azúcar. Qué gemidos más rígidos, estamos salivando por una arteria.


¡Miasma! Su lengua es como el miasma, que poco dice de ustedes. Su piel es como el miasma también¡Yo tengo escamas! Mi piel es queratina dura y áspera, enciende tu cigarro ¡Tengo los ojos llenos de sangre! Vuelve a tu voz sufrida, a tu acordeón, nosotros los carnívoros jugaremos a escuchar tus palabras y luego te abriremos el vientre para alimentar a la camada sauropsida. ¡Sí, orador, cuenta tus adeptos… Acá, en los fondos del pantano somos un tropel no menos importante de hambrientos! ¡Vengan, tomen, desgarren y coman de todo lo que lleve buen nombre; de carne débil y mamífera (asambleas solemnes)!

¡Reptoides y reptiles, anfibios de irregular dentadura, de mandíbulas que no aflojan, de colmillos curvos para la carne y para los huesos, peces del abismo… El territorio y la marca de nuestra bajeza primitiva, aquí, tarde, marchamos lejos de los saludos y de los pulcros recreos, a oscuras junglas y ciénagas profundas, a los turbiones, a lugares propicios para nuestra procreación y esparcimiento!

Soy el gran reptoide de pupilas abiertas reclamando la blanca carne de los bicéfalos.

septiembre 14, 2008

Mil y un aforismos de una mente superior a la tuya


1. Y no olvides que el amor es una autocrítica de los sentidos a la eficacia de la razón.

2. Quien busca la certeza no tardará en encontrarla.

3. Tienes razón, tienes toda la razón.

4. Prefiero el fracaso a los abrazos.

5. El principio de la amistad es que no debería entrañar condiciones o sometimientos.

6. Solicitar favores a un desconocido es la forma más atroz de miseria

7. Sólo puedes confiar ciegamente en alguien por quien no sientes el mínimo respeto.

8. Confiar ciegamente en alguien significa despreciarlo.

9. Desea a la mujer de tu prójimo como tu prójimo la deseaba antes de poseerla.

10. Por favor, no ames a tu prójimo como a ti mismo (a menos que te haya hecho algo muy grave).

11. Quien encuentra la certeza vivirá en la angustia de perderla.

12. Si alguien acepta tus condiciones ten cuidado con él.

13. Si alguien se somete a ti no tengas piedad.

14. Amar es prescindir del significado (pero las personas quieren ser amadas para significar algo)

15. Alguna vez le escribí: Te amo porque no significas nada para mí (y ella me dejó por un estudiante de filosofía que se ganaba la vida como mimo callejero)

16. ¡Un mimo callejero!

17. Alguien que tú conoces y ya no recuerdas se está quemando.

18. Si alguien te amara toda su larga y estúpida vida, con todas sus fuerzas, no te amaría lo que yo en un segundo.

19. El amor involucra a quien lo siente con quien lo siente.

20. La envidia es la forma más sana de admiración que existe.

21. Insultar a alguien significa valorarlo en su injusta medida.

22. Quien esgrime la fidelidad como virtud es digno de toda traición.

23. La fidelidad es la tumba del amor.

24. Todo puede ser literario menos la literatura.

25. Imaginar la verdad es más satisfactorio y convincente que decir mentiras.

26. La verdad no tiene historia.

27. ¿Qué sentido tienen un agua que no te moja, un sol que no te ilumina y calienta, un amor que no te destruye?

28. La oscuridad es la ausencia de Dios; la ausencia de Dios es la muerte del amor.

29. Dios no pone condiciones, funciona 24 horas y es completamente gratis.

30. Hay quienes confunden Dios con religión.

31. Hay quienes le pagan a una puta por adelantado.

32. Hay quienes exigen a una puta, mientras se la están follando, que les diga que los ama.

33. El sexo no necesita al amor pero le viene bien; el amor necesita todo lo posible y algún imposible.

34. Jamás le niegues la razón a nadie, hay suficiente razón en la tierra como para exportar a otras galaxias.

35. Tener la razón no equivale a nada más que eso.

36. Sólo los idiotas sienten que tener la razón es haber alcanzado alguna meta.

37. Un hijo no llena el vacío de los días pero los ilumina.

38. Una hija llena todos los vacíos.

39. Todos podemos matar algo o alguien incluso sin intentarlo jamás.

40. La venganza es la única forma sincera de perdón.


*Del libro inédito Fans del ornitorrinco

Efraim Medina Reyes

agosto 17, 2008

Reflejo en pupilas extrañas


Esta mañana no he abierto las cortinas.
Me he quedado en el suelo de la habitación. Tumbada. A oscuras.
Despacio he recorrido mi piel con los dedos buscando los motivos.
Encontré el empeine demasiado curvado, las rodillas torcidas, los muslos gruesos, el vientre abultado, los pechos pequeños, los ojos demasiado corrientes y los labios no suficientemente dulces.
Comprendí entonces, y asentí:
"Así soy yo"

Llegó la tarde y seguía a oscuras. Tumbada.
Decidí buscar también en mi interior.
Encontré la falta de talento, el llanto fácil, la dependencia, la inseguridad, el miedo y demasiada necesidad de amor.
Comprendí de nuevo, y coincidí con las pupilas que me reprochaban.
"Así soy yo"

Ha llegado la noche.

agosto 13, 2008

Bleu


Todo lo que escucho es un eco vacío,
Como el del caparazón de un caracol al acercarlo al oído…
Usé todo lo que quedaba de mi fuerza para luchar contra el mar
Y ahora me quedo abandonada, a la deriva, flotando en lo que queda de este barco,
Dejo que el sol me abrace, y termine con lo que dejó el mar,
Ya no tengo fuerzas para remar…
Aleteo con mis dedos para sentir la humedad del agua,
Para juguetear con los tiburones hambrientos,
De aquella sirena fuerte e impetuosa poco o nada queda,
¡Abre tus fauces hermoso mar azul!
Y engúlleme por completo...
Sepulta este cuerpo tatuado de derrota,
Acoge mi cuerpo y mi alma despedazadas en tu inmensidad…
Sé mi nuevo hogar.

Lo no-vacío, el sendero hacia el eco que nunca se acaba.


Las palabras que no hacen falta pero que se escribirán a pesar de...
(Puntos suspensivos humanizados. Las puñaladas que faltan, y faltarán siempre. El antes de ser nosotros dos.)

agosto 09, 2008

Este lado Adentro

Afuera de mi casa está el mundo que existe de verdad,
Adentro de mi casa está todo lo que no es.
La ventana es entonces el punto máximo de irregularidad, lo equívoco y lo más ambigüo que hay en el universo.
Todo se puede definir desde ella; se puede salir y mirar hacia adentro a través suyo, se puede permanecer adentro y ver cómo todo se mueve más allá sin que las manos puedan actuar.
Ella es la única imparcial, la única que observa y conoce todo, pero la que nunca se puede nisiquiera intentar comprender.
Como dios pero más bonita.

agosto 06, 2008

Lo que es y lo que no


Hitchcock ordena silencio.

Yo miro hacia un lado y titubeo un poco, mientras su rostro dirige la atención a la derecha y me logra intimidar increíblemente.

Él piensa en una mujer, o quizás en varias.

Fräulein.

Se suspende sobre mi puerta y yo me suspendo sobre él, de manera invisible.

Me quedo mirando su dedo y su ceja, al tiempo que mis manos y mis dedos no desean otra cosa que convertir la madera en agua y atravesarla para tocar su silencio, el de Hitchcock.

agosto 05, 2008

Preludio


Caminando puedo darme cuenta que caminar contigo no es como antes, como fue o como sería en otro momento.
Que caminar contigo implica pensar en la llave roja que en un instante pasado fue de oro, pero que decididamente vuelve a nosotros para que la contemplemos sin poder abrir ninguna puerta con ella.
Que caminar contigo a veces ni siquiera es caminar; es correr a saltitos, cantándole a parís bajo los faros de dulce luz.
Que caminar contigo hablándome es como ver mil puertas, y saber que la llave se quedó allá atrás pero que conservamos la sorpresa de suspendernos frente a una de tantas opciones que tenemos.
Que podemos caminar sin esperar. Sin buscar.

Que podemos caminar huyendo, tal vez, de lo que queda atrás, sólo para empezar con otro color, otra palabra, otra canción con la misma melodía.
Que podemos caminar sólo para saber que inspeccionamos las mismas calles cansadas de años y de sol, rodeadas de puertas y de muertos y de luces en movimiento, y que no importa el tiempo si sabemos, en el fondo, que cualquier día podemos volver por la llave, por la roja y gigantesca llave que nadie más tendrá.

Escrita ... por dentro


Despierto, utilizo lo que me resta del alma,
Casi inerte recorro con los dientes las calles para engendrar mi nombre.
Pero mi carne se resiste, mis ojos ven mi cara y su boca desaparecida.
Mi boca yace en silencio.
Mi mano es incapaz de un solo trazo.
Mi letra es invisible, pero las palabras me pertenecen.
Y aunque mi mano no tenga ya fuerzas para levantarse,
Sé que estoy completamente escrita por dentro.

No-Te-Muevas


No te muevas
captura en el tiempo este instante
no respires
podrías quebrar algo que se mueve por dentro
no, no digas nada
los ángeles sólo bajan una vez.

agosto 02, 2008

Antisoliloquio


La violencia tiene la capacidad de remontar al ser humano a un pasado que se cree extraviado en la historia.

La realidad agresiva de hoy -que se tiñe de violeta sangre en la memoria colectiva- se vuelve algo más que telas de araña difusas y casi invisibles: se hace un utensilio que nos recuerda que somos animales más putrefactos que los que no piensan.
Si antes le era permitido al hombre matarse a manera de ritual ancestral y a razón de una existencia llena de mitos, ahora le es permitido remitificar su vida e inventarse unas razones para actuar con la aniquilación como arma primera.

Si antes se actuaba sabiendo de una conexión con otro mundo intocable, ahora el ritual se construye pregonando una guerra del hombre versus el hombre, una lucha donde sólo uno se puede salvar.
Hay una reinvención de lo que antes era selva: la ciudad es la jungla que se come al hombre moderno como la naturaleza pretendió comerse al hombre nativo. ¿O es acaso el hombre quien se ha comido a la jungla para cagar una ciudad?

Nuestra vida no ha evolucionado ni remotamente.

Seguimos siendo creyentes, seguimos convencidos de unas formas de actuar para conseguir determinadas cosas.

La diferencia está en que lo que en esos tiempos ancestrales nos hacía felices y conformes, es lo mismo que ahora nos hace pequeñas partículas venenosas y autodestructivas.
"La vida es una mar sin cadenas
Jugamos con las figuras
Sin poder detener las olas
Que huyen y regresan."
Apuntes de "Virutas de Fuego"
Ahora no estás aquí
Ahora no estoy aquí
Pero el silencio es la más elocuente forma de mentir.