marzo 11, 2009

De cualquier color que quieras


Luego de quitarme los colores que brillaban en la piel,
luego de desnudar el cuerpo y hacerlo un pequeño soplo de nube, de blanco y de negro, bajo la luz de un sol incandescende,
tomé el libro y leí :

"Báilame el agua. Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor. Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado de una correa que apriete demasiado. Hazme sufrir.
Aviva las ascuas. Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que ya sea tarde, demasiado tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea ni tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame del estigma. Llámame tonto. Sacrifica tu aureola. Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora. No me arrastres.
Vete lejos. Pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores. Fuma un cigarro por mí. Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
No lo toques. Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido. Sueña feliz que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos. Toca mis ojos abiertos. Nota la textura del color. Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás. ¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos. Los lameré hasta que no sepan a miel, hasta que dejen de ser miel.
Sal, niégalo todo y después vuelve. Te invito a un café. Caliente, claro. Y sin azúcar. Sin aliento." Vuelve, píntame la piel, con los colores de tus manos.

Poema, Daniel Valdés

enero 14, 2009

Navidades

Cuando pasan los años y uno crece, se da cuenta de que la navidad que antes esperaba con tanta ilusión ya no significa nada especial.
Los regalos eran, en ese entonces, determinantes en la existencia de uno.
Yo recuerdo las navidades desde que era bien chica, desde cuando éramos más pobres y todo estaba más lejos.
Cuando era más feliz, porque cuando uno es niño siempre es feliz.
Es precisamente eso lo más bonito de la niñez, yo creo que es también eso, y no otra cosa, lo que más envidian los adultos.
Ellos, los adultos, tienen esa extraña costumbre de demostrar que siempre tienen todo bajo control, que hacen lo correcto y que siempre, invariablemente, siempre tienen razón.
Sin embargo, he llegado a pensar que no son más que apariencias, que en el fondo siempre siguen siendo los mismos niños asustados que se han perdido de la mamá en una multitud de gente.

enero 10, 2009

Siempre hay un instante para manosear la conciencia y después desligarse de ella.
Dejando engendrados mutaciones de un cuestionamiento sin sentido, devorando observaciones tan inconclusas como los ladridos, para postular y ganar el premio a la mejor categoría “Restricción de pasiones”.
Dentro de toda esta paranoia social y burda nos encontramos todos, obviamente algunos mas sobresalientes y triunfadores que otros, en el escenario de lo absurdo.
No hay mucho por estos días, sino soledad y algo de letargo ocasionado porque aún no comprendo el “porque de mis acciones”, debe ser producto a los estados de niñismo mimado y fastidioso que he tenido estos últimos días…
espantoso sentirse identificada con "blablablablablablablabla"

Touché

enero 07, 2009

Pausa

...

enero 05, 2009

Re-Iniciando


Sumergirse no en uno mismo, sino en lo mecánico de uno mismo.
Actuar sin hacer nada.
Seguir las instrucciones. Sin leerlas.
Escarbar en ese pensamiento, lejano y olvidado, que queda después de una noche frenética, que es como la síntesis de una vida entera.
Tocarlo. Tratar de modificar su código secreto.
Y luego lo mejor: sentirse sin palabras, sin ninguna banalidad que lo estropee.



La belleza era esto.

diciembre 16, 2008

La mirada desde afuera...


Pensaba en pretextos, en coartadas creíbles y en cómo hacer para disimular a tiempo esa persecusión maquiavélica sin que parezca un disimulo forzado, buscando el ángulo perfecto para que a contraluz no se hiciera evidente el color de su rostro más rosado de lo habitual.

Mientras tanto buscaba muy profundo en su bolsillo algún objeto inexistente.

Tenía miedo de mirar hacia adelante, como antes, igual que esas otras veces cuando aún tenía sueños hechos de materiales idílicos.

Cuántas cosas habían cambiado desde que empezó a escribir para nadie.

Su ilusión, sin embargo, era la certeza de saber que escribía para alguien.

Quizás la única persona en su pequeño mundo, o fuera de él, que prestaba atención a las ideas multicolor que brotaban todos los días de sus manos, palabras invisibles provenientes de un lugar insípido para el resto de la gente...

diciembre 14, 2008

Mi idea de felicidad

"Puede que la verdadera felicidad esté en la convicción de que se ha perdido irremediablemente la felicidad. Entonces empezamos a movernos por la vida sin esperanzas ni miedos, capaces de gozar por fin solos los pequeños goces, que son los más perdurables."
El árbol, María Luisa Bombal


Pienso que realmente no estoy de acuerdo con lo que dice Maria Luisa.
No creo que exista un lugar de felicidad final y definitiva, ni un estado constante que se deba alcanzar como máximo triunfo en la vida. Esta idea es tan falsa como lo sería tener un orgasmo que no termine nunca. La felicidad, al contrario, se constituye de pequeños eventos aislados, como en un circuito eléctrico doméstico. Los cables son como la vida normal sin sobresaltos, las ampolletas son los pequeños climax que hacen brotar la luz en las habitaciones que habían estado oscuras. Y como es en la realidad, siempre hay un momento del día en que las luces están apagadas. Bien por que no hay energía, o bien porque la luz del día existe sin necesitar conexiones ni apretar nungún interruptor. El circuito sin embargo sigue estando, y aunque parezca un cablerío inútil, sabemos que la luz es posible cada vez que lo decidimos, nos paramos, caminamos, y apretamos el botoncito.

Ficciones


Estaba mirando los dibujos que no trazaron las manos de él en sus manos.

Miro mis manos. Miró mis manos. Él siempre mira las manos.

Nos miramos mutuamente las manos. Y no dicen nada.

Recordé esa historia que me hizo reir y después de cinco meses recién ahora entiendo. Recordarías tú las noches sin segundas intenciones.

Las fotos en la ventana. El tiempo desangrándose en días con paraguas falsos que viajaban.

¿Y volaban al sur?

Me fui de aquí mañana.

En la mañana bien tarde con mi chaleco malba y mi pijama.

Para quedarme tan callada en mi puente.

Con él, que era hace tiempo, con ella, la de hoy.

Y con nadie más que yo.

Para todos los días tener una mirada ténue. Y no escuchar los sonidos tristes nunca.

A las doce. Cualquier noche. Te traerá piedras suaves, lápices en blanco y negro, barro, lluvia, luces y desprecios. Y un beso por deber.

¿sí?...

diciembre 07, 2008

Al otro lado del tiempo


¡Escucha! -gritó a través del espacio que nos separaba.

Este mundo, ¿y todo lo que hay en él?...

¡Ilusiones!. ¡Todo en él son ilusiones! ¿¿Lo entiendes??

octubre 31, 2008

Simón y el Escorpión Mujer...

"Sé que dices la verdad, la conozco, te conozco... y no te creo"
No te creo, Siempre es hoy - Cerati




- La amaste, entonces
- Demasiado
- ¿Y ella? ¿También te amó?
- ¿Quieres una respuesta a eso?
- ¿Puedes darme una?
- Una respuesta... sí, ella también me amó
- ¿Entonces porqué están hoy así? ¿Porqué te ha dejado de nuevo?
- Te contaré una historia...
- ¿Como respuesta?
- Sólo escucha: Había una vez una ranita muy buena gente
- ¿Tú eres la rana del relato?
- No seas impaciente y déjame contarlo...
- Está bien... pero ¿eres la rana?
- Sí Adrianne... soy la rana, pero escucha esta historia:
Una rana que vivía a orillas de un río... cierto día se encontró a un escorpión en apuros que necesitaba cruzar el río... el escorpión le suplicaba que lo pasara sobre su espalda al otro lado del río. La rana le dijo: "Yo puedo pasarte, pero tengo un veneno sobre mi espalda que puede hacerte daño y no quiero, puedo prometerte que intentaré con todas mis fuerzas no lastimarte, pero además tu tienes un arma en tu cola, sin pensarlo me inyectarás un veneno letal y moriré"
El escorpión le juró a la rana que eso no ocurriría, que tuviera por seguro que no la picaría, pues de hacerlo, la rana se hundiría en el agua, y él, que no sabía nadar, perecería ahogado. Al final la rana se encontró convencida por el escorpión... lo subió sobre su espalda y empezó a nadar hacia la otra orilla, al principio con cierto recelo y lista para defenderse, pero poco a poco le fue perdiendo el miedo y empezó a nadar confiada, cuando llegaron a la mitad del río, la rana sorteó un remolino... de repente en ese momento, el escorpión la picó... La rana sintió el dolor agudo del aguijón y los efectos del veneno empezaron a hacerse evidentes... mientras moría, en medio de su agonía, la rana le pregunta "Escorpión ¿porqué? ¿porqué lo has hecho? Si yo confiaba en ti, yo estaba cruzándote felíz el río... ¿Porqué me haces esto? ahora nos ahogaremos los dos". Y el escorpión respondió "Lo siento, rana, no pude evitarlo... es mi naturaleza"

octubre 14, 2008

Respirar humo


Para que no llores ni ruegues
ni calles ni te espantes,
Para que no mires los zapatos
Ni el pasado, ni sientas la cosa aquella
Que crees sentir...
Y pronuncies vehemente, lento, despacio
La hueca palabra que sabes que dirás
Cuando nos cruzemos por la calle y sonriamos
Como si nada pasara, como si no se viera
Y fuera desapercibido por aquí
Para eso y para que nadie diga en tu boca
Ni dentro de tu boca
Hasta ladrarte en pleno pulmón la palabra
<<¿Soñaste?>>
Fue que dispuse mi antología de huesos
En los pantalones y me fui caminando
Por la noche serena
A encontrarme con la sombra
De botas viejas y gastadas.

Y la vi, te lo juro que la vi,
Larga y famélica la vi...
Hambrienta de aventura, triste,
Secreta y sonriendo.

Después de besarle la mejilla- con mi quiero y no malverses-
La invité, aferrandole una costilla
A sentarse encima de mis piernas
junto a la última mesa del primer café que encontramos
Para que con el cuidado de las flores en el talle
Y con detalle, pues narrara, como era, como fue,
Para que contara sobre los colores de valles hospitalarios
Y malos pasos, de los cuerpos que respiran demasiado
Y reposan de esas cosas reventadas en la importancia
Irresistible del sabor de otros cafés desconocidos

¿Para qué traer un último cigarrillo?
¿Para qué?

Para respirar humo,
Para que tus manos pierdan mi boca...
Y no acuda nada de lo que frustra.

Para no sentir cierto perfume, ni la jornada
Para respirar humo, voy a respirar humo
Para venir con otros a perder de cáncer
Para ser silencio
Para darme por persuadida...

Así decía... así lo dijo
Así, así fue nuestra entrevista
Y dibujaba
Que la noche es noche
Y nada o algo te diferencia de otra
¿Para qué la luna, el olor de las hojas?
¿Para qué una estrella suicida?
Para nada
Nada te diferencia de otra.

Esta es mi pena, mi tormento
El silencio absoluto
El fin de los ecos
El tiempo sin recuerdos
Yo soy así, he creído en cosas que no existen
Tú lo has dicho...
El estar menos sola no está incorrecto.

octubre 07, 2008

Entender mi propio vacío, el tiempo que huye irreparable, la nada que contengo y soy...

octubre 05, 2008

octubre 04, 2008

La niña-roca


Está consumado - dice la madre -
mi hija se ha vuelto una roca,
encerrada en su cuarto
juega a hacer titilar las estrellas
que suspiran dolorosas como los ojos de una quinceañera.

Mi hija se ha vuelto roca,
sus labios se juntaron, enmudeció,
y cuando apoyo mi oído sobre su pecho
no logro escuchar sus latidos.

Está consumado - dice la madre -
han asesinado a mi hija
han esculpido su triste réplica profana
y la han lanzado al lecho, inmóvil,
para que ocupara su lugar,
para que intentara consolarme.

[Un vapor extraño repleta el cuarto donde llora la madre
contemplando la escultura de su querida niña,
las sombras reptan por los muros como curiosas salamandras
algunas doblan sus cuellos para asomar sus torcidas cabezas]

La madre toma el trozo inerte y lo guarda, con lágrimas, dentro del armario.
La puerta del cuarto se cierra, las suaves manos de la madre dan vuelta la llave.
Ni una lágrima más, solo silencio y hemorragia interna.

octubre 02, 2008

De muertos que caminan...


Las moscas han enloquecido con mi hedor. Hiedo a sal, el sol ha alumbrado durante varias horas mi desecho, Mi cuerpo, aquí derrumbado, es semejante a una flor podrida de la mas extraña belleza.
Veamos, la descomposición acelerada me corrompe, ya he comenzado a hincharme, me siento algo deformada.
¿Los muertos pueden sentir náusea?
Vomitaría de ser así, algo me lo impide; tengo restos secos de una previa regurgitación, estos restos se han ido acumulando en mi garganta y han ido formando una pared fétida de jugos

Las moscas otra vez, están furiosas con mi hedor, es que llevo una importante fracción de tiempo tirada aquí.
Pienso -¿pienso?- que lo mejor sería dejar de esperar a que alguien, por caridad, de cuenta de mi muerte y que entonces el rito funerario suceda a la negra noticia...
Que se lleve a cabo la gris ceremonia con todo el fastidio y el peso del aburrimiento y tormento encadenado a los tobillos.

Es aburrido un entierro, lo es mas para los muertos.
Lo mejor será - que rigor, que asco- levantarse de estas húmedas lozas e intentar escapar de la vista de los vivos por cualquier penoso medio, yo y todos mis restos, pero estoy tan cansada que lo último que deseo en este momento es emprender una carrera sin sentido.

Pasa un tiempo corto, unas horas más (para un muerto tres horas son nada).
Bien, lo intentaré de todas maneras, al menos así podré asegurarme de que en realidad he muerto.

¡Dios mío, la gente no puede andar lidiando así como así por las calles con cualquier muerta que se les cruce!

Pienso esto y luego estiro un brazo y todos los huesos, desde la punta de mis dedos hasta las caderas, crujen con una pena impotente -siento el rostro inflamado y me pregunto cuantos días llevo tirada acá-. La gente se va acostumbrando a la muerte, se comienza siempre con el hedor... apestas y entonces se resignan a la idea de tu sepultura, de otra manera cuesta asimilar el fin de la milla, el fin de la pendiente.

Hago lo mismo con el otro brazo, el mismo crujido me hace gemir con una voz gutural que, más que gemido, asemeja un mugido mortuorio de res condenada.
Tengo ambos brazos flectados rigurosamente a la altura de mi pecho y al comenzar a estirarlos puedo al fin, costosamente por supuesto, despegar el rostro del fangoso charco de vomito y sangre.
Siento los ojos secos y mi tabique esta roto.

Alguien se acerca. Es una mujer, no muy vieja (por suerte, no se asustará tanto al verme), cruza la calle y se detiene a observar mis dramáticos esfuerzos.

"Buenos días”-me dice- y espera pacientemente, supongo, que le devuelva el saludo.
Intento articular, mi cabeza serpentea y se despereza del polvo.
Mientras tanto sus ojos se abren, se despeja la frente cubierta de algunos cabellos pegados por el sudor del día y luego de darme algunos ánimos y palmaditas en la espalda me sonríe, ensayo devolverle la sonrisa, empresa que arranco con dificultad y que me es imposible completar; mis labios inflamados y violáceos se parten y escupen un líquido espeso.

Mi cara y todos sus huesos crujen, mi lengua se encuentra petrificada, cruzada por la rocosa corrupción de la muerte. Ella se inclina un poco hacía mi, y con sus manos sobrepuestas sobre sus rodillas espera el saludo. Entonces mi lengua cede finalmente y con ella aquel murallón de vómito fibroso entubado en mi garganta se desprende y una tromba de viscosidades amorfas aflora y se derrama a sus pies desparramándose aún más allá de ellos.

El alivio es inmediato, aunque sé, es pasajero; algo ha estado vaciándose dentro de mi vientre, alguna filtración en mi interior me ha abultado la panza. Observo la transfiguración de mi saludo: Una masa deforme en la que flotan los últimos manjares de mi vida, comidos y bebidos - ahora lo se bien, he muerto-. Mucha sangre amoratada, mucha bilis, agua, restos de algún órgano que ha terminado de descomponerse y… mi lengua.

La mujer no se mueve, la voz y el grito se encogen; tiembla y se observa los pies espantada, me obliga a pensar que eran unos zapatos preciosos y que aún con una severa cuota de misantropía me hubiese apenado mucho estropearlos de tal manera. No puedo pedir perdón, carezco de la movilidad necesaria ¡carezco de lengua! Ella se irá, acabo de estropear su caridad y sus zapatos, odiará por mi culpa a los otros muertos que andan por ahí.

Un coche se detiene en la esquina y ella corre hacia el, que espera con la puerta del copiloto abierta. Corre -si, es mejor así- corre a medias, resbalando de vez en cuando, con la porquería de mis entrañas pegada a la planta de sus zapatos, sin despedirse. Me tumbé otra vez, que vergonzosa es esta condición.

¿Y ahora que? - me pregunto- un bus asoma en la otra esquina y se pierde en dirección hacia donde marchó el coche.

El bus...

No puedo continuar descomponiéndome de esta manera sobre las delicadas lozas de este jardín desconocido ¿Que pensaran sus dueños cuando me encuentren? ¿Como vine a dar aquí? Olvidémoslo, lo que importa en este momento es volver a mis intentos de enderezarme, gatear hasta la parada y aguardar.

Intentaré ser rápida - al menos todo lo que la rigidez me permita- marcharé cabizbaja para no ser fuente de espanto para alguna otra persona más. Al palpar mis bolsillos suenan algunas monedas, pienso que bien podría soportar el tedio de auto sepultarme... Bien, veamos, aquí viene el recorrido al cementerio de M...., el camino no es tan largo y el atardecer me parece ideal.

Me extraña conservar todavía el olfato, nunca en vida me preocupé de oler las flores...

septiembre 24, 2008

Espinosa suavidad

"Hay un olor a lluvia en mis entrañas, casi todo lo que tengo lo destruyo... y son más gotas de un dulce rencor que me echo en cara."
Fernando Sarría, Mirar el Infinito.

El cardo va creciendo sobre la tierra, que se añeja,

Va llenándose de manchas y arrugas,
De penas y de cementerios
Que un día se vieron florecidos rebosando de toda vida…

Hoy es la noche
Los recuerdos duermen en el ombligo de la flor,
Entre las espinas y unas sábanas violetas,
Se guardan para despertar y clavarnos los ojos
Cuando los llamemos por su nombre.

Cardo que también envejece
Y maldice el viento con sus plumas mientras le van despojando de vida
Para regarla en otra tierra.

Quiero cubrirme desnuda con sus espinas,
Yo también soy como él:
Tiesa, espigada y soberbia entre las hierbas doradas
Volviéndome de piedra al marchitarme,
Decaída en la tierra del sol de verano,
Reverdecida en las nieblas áridas de invierno.

Hoy es la tarde y solo florecen recuerdos aéreos
Regando los cementerios dentro del cadáver ruinoso de la tierra.

Somos las flores del testamento de estos días dolorosos,
Blindando de persistencia nuestras entrañas.

septiembre 20, 2008

De amor...



Ella iba escapando de dos hombres
que hablaban como uno
ligados a su espalda por gruesos eslabones...
Cada vez que volteaba su rostro para ver,
llorando duplicaba sus fuerzas
para perderse en el espesor de un desierto
oculto en el pliegue de una esquina.
Cada vez que volteaba su rostro para ver
los dos hombres juntaban sus manos, sus pies, sus bocas
sus estómagos y sus ojos nariz y oídos para parecer uno sólo
...

Soltando otro trozo de piel renovaba sus fuerzas
para desnudar su carne de las prendas de la memoria
y desnuda zambullirse en el ombligo de un río
escribiendo tres epitafios en la roca.
...

Los dos hombres la abrazaron
antes de que las cadenas vomitaran sus anillos en el aire
y perdieron los sentidos arrastrados como uno sólo
hacia los rizos acuáticos.

Cada vez que ella volteaba para ver,
una lápida negra vociferaba al recuerdo
que pronto emergería sin manantiales de llanto
con dos huecos vacíos como cuencas en su espalda.

septiembre 17, 2008

Cancrum Kravih.


Tengo un tumor en mi glándula lacrimal. Soy dacnómano, mi cuerpo esta lleno de las marcas de mis dientes, profeso una profunda y morbosa afición a la mordedura. No tengo la rosa, tengo el puñal; no tengo la oda, tengo la marca, la palabra mal articulada y el labialismo; no canto al amor, confieso mi instinto; mi lengua es bífida por un desgarro y mi voz es un canto reptante como una risa retenida detrás de la palma de una mano.

Mi nombre es Cancrum Kravih y soy el gran reptoide, heredé la mandíbula de los grandes saurios y pocas palabras rígidas como las de cualquier reptil. Los cocodrilos se hunden en las fosas de fango cuando intento acariciarlos; mi soledad es terrible.

Ahora ¿Dioses? ¡Cubran los espejos del templo con la negra hiedra de la peste! La camada reclama la carne blanca de los dioses. Sarcófilos y caníbales, nos repugna el azúcar. Qué gemidos más rígidos, estamos salivando por una arteria.


¡Miasma! Su lengua es como el miasma, que poco dice de ustedes. Su piel es como el miasma también¡Yo tengo escamas! Mi piel es queratina dura y áspera, enciende tu cigarro ¡Tengo los ojos llenos de sangre! Vuelve a tu voz sufrida, a tu acordeón, nosotros los carnívoros jugaremos a escuchar tus palabras y luego te abriremos el vientre para alimentar a la camada sauropsida. ¡Sí, orador, cuenta tus adeptos… Acá, en los fondos del pantano somos un tropel no menos importante de hambrientos! ¡Vengan, tomen, desgarren y coman de todo lo que lleve buen nombre; de carne débil y mamífera (asambleas solemnes)!

¡Reptoides y reptiles, anfibios de irregular dentadura, de mandíbulas que no aflojan, de colmillos curvos para la carne y para los huesos, peces del abismo… El territorio y la marca de nuestra bajeza primitiva, aquí, tarde, marchamos lejos de los saludos y de los pulcros recreos, a oscuras junglas y ciénagas profundas, a los turbiones, a lugares propicios para nuestra procreación y esparcimiento!

Soy el gran reptoide de pupilas abiertas reclamando la blanca carne de los bicéfalos.

septiembre 14, 2008

Mil y un aforismos de una mente superior a la tuya


1. Y no olvides que el amor es una autocrítica de los sentidos a la eficacia de la razón.

2. Quien busca la certeza no tardará en encontrarla.

3. Tienes razón, tienes toda la razón.

4. Prefiero el fracaso a los abrazos.

5. El principio de la amistad es que no debería entrañar condiciones o sometimientos.

6. Solicitar favores a un desconocido es la forma más atroz de miseria

7. Sólo puedes confiar ciegamente en alguien por quien no sientes el mínimo respeto.

8. Confiar ciegamente en alguien significa despreciarlo.

9. Desea a la mujer de tu prójimo como tu prójimo la deseaba antes de poseerla.

10. Por favor, no ames a tu prójimo como a ti mismo (a menos que te haya hecho algo muy grave).

11. Quien encuentra la certeza vivirá en la angustia de perderla.

12. Si alguien acepta tus condiciones ten cuidado con él.

13. Si alguien se somete a ti no tengas piedad.

14. Amar es prescindir del significado (pero las personas quieren ser amadas para significar algo)

15. Alguna vez le escribí: Te amo porque no significas nada para mí (y ella me dejó por un estudiante de filosofía que se ganaba la vida como mimo callejero)

16. ¡Un mimo callejero!

17. Alguien que tú conoces y ya no recuerdas se está quemando.

18. Si alguien te amara toda su larga y estúpida vida, con todas sus fuerzas, no te amaría lo que yo en un segundo.

19. El amor involucra a quien lo siente con quien lo siente.

20. La envidia es la forma más sana de admiración que existe.

21. Insultar a alguien significa valorarlo en su injusta medida.

22. Quien esgrime la fidelidad como virtud es digno de toda traición.

23. La fidelidad es la tumba del amor.

24. Todo puede ser literario menos la literatura.

25. Imaginar la verdad es más satisfactorio y convincente que decir mentiras.

26. La verdad no tiene historia.

27. ¿Qué sentido tienen un agua que no te moja, un sol que no te ilumina y calienta, un amor que no te destruye?

28. La oscuridad es la ausencia de Dios; la ausencia de Dios es la muerte del amor.

29. Dios no pone condiciones, funciona 24 horas y es completamente gratis.

30. Hay quienes confunden Dios con religión.

31. Hay quienes le pagan a una puta por adelantado.

32. Hay quienes exigen a una puta, mientras se la están follando, que les diga que los ama.

33. El sexo no necesita al amor pero le viene bien; el amor necesita todo lo posible y algún imposible.

34. Jamás le niegues la razón a nadie, hay suficiente razón en la tierra como para exportar a otras galaxias.

35. Tener la razón no equivale a nada más que eso.

36. Sólo los idiotas sienten que tener la razón es haber alcanzado alguna meta.

37. Un hijo no llena el vacío de los días pero los ilumina.

38. Una hija llena todos los vacíos.

39. Todos podemos matar algo o alguien incluso sin intentarlo jamás.

40. La venganza es la única forma sincera de perdón.


*Del libro inédito Fans del ornitorrinco

Efraim Medina Reyes

agosto 17, 2008

Reflejo en pupilas extrañas


Esta mañana no he abierto las cortinas.
Me he quedado en el suelo de la habitación. Tumbada. A oscuras.
Despacio he recorrido mi piel con los dedos buscando los motivos.
Encontré el empeine demasiado curvado, las rodillas torcidas, los muslos gruesos, el vientre abultado, los pechos pequeños, los ojos demasiado corrientes y los labios no suficientemente dulces.
Comprendí entonces, y asentí:
"Así soy yo"

Llegó la tarde y seguía a oscuras. Tumbada.
Decidí buscar también en mi interior.
Encontré la falta de talento, el llanto fácil, la dependencia, la inseguridad, el miedo y demasiada necesidad de amor.
Comprendí de nuevo, y coincidí con las pupilas que me reprochaban.
"Así soy yo"

Ha llegado la noche.